Los Trabajos y los Días

"Entrevista al pedagogo Jaime Barylko"

 

 

por Mariano de Vedia | LA NACIÓN

 

 

 

"El niño se volvió el gran dictador y el docente, el esclavo del niño".
"El alumno tiene que ser el centro. Pero no el centro para tirar tizas o arruinarle las clases al profesor." Con esa premisa, que intenta fortalecer el papel y la autoridad del docente en el aula, el pedagogo Jaime Barylko propone activar una "revolución educativa", que no es otra cosa que volver a los valores que la escuela ha dejado arrumbados.
Intenta corregir, así, la distorsión que se produjo cuando el mundo de la educación comenzó a darle más importancia al aprendizaje -lo que le sucede al alumno, cómo capta las cosas y las internaliza- que a la enseñanza -las estrategias que desarrolla el maestro en la clase-.
En "La revolución educativa", su último libro, que acaba de editar Sudamericana, Barylko plantea que el trabajo de los maestros para motivar a los estudiantes, especialmente en la enseñanza de los buenos valores, es terriblemente difícil, porque el docente está solo, la sociedad no lo acompaña.
"Con Rousseau se produce la revolución del aprendizaje, se empezó a predicar que al niño hay que darle experiencias, que hay que limitar la enseñanza. La idea es maravillosa, pero en el mundo nos pasamos de rosca. El niño se volvió el gran dictador. Y el profesor se volvió esclavo del niño", reflexiona el pedagogo, en una entrevista con LA NACION, al referirse a los valores que prevalecen en la vida escolar.
Frente a esa realidad, advierte: "Una cosa es ser el guía y otra cosa esclavo. La distorsión es el sometimiento por miedo a quitarle la libertad al alumno, entonces el niño dice: Esto que estamos estudiando no me gusta. La historia, Belgrano y la creación de la Bandera, francamente no me sirve, ¿Qué hago con un poema de Arturo Capdevila? ¿Por qué no estudiamos mejor los poemas de Charly García?"

-¿Cómo es la revolución educativa que usted plantea?
-La revolución no hay que hacerla con presupuesto, con computadoras. Tiene que ser una revolución de actitud. El niño no puede elegir a menos que el maestro le enseñe opciones. Tenemos que volver a enseñar.

-¿Ese cambio de actitud debe afectar solamente a los docentes?

-Los docentes se van a sentir reconfortados, porque en la actitud anterior hubo una especie de desprecio al docente. Los que más los han menospreciado en los últimos 30 años son los padres de los chicos. Antes respetaban a la institución escolar, a los maestros. Hoy apoyan todo movimiento contra los docentes y los colegios, como ha pasado con las tristes vueltas olímpicas. Los padres, en lugar de respaldar al rector, apoyaron a sus hijos, que se habían comportado como vándalos.

-El vandalismo tal vez existió siempre, lo que cambió es la actitud de los padres...

-Todos alguna vez hemos tirado una tiza. Pero antes la maestra llamaba a los padres y éstos le daban un coscorrón al chico delante de la maestra.

-¿Esto es el resultado del excesivo permisivismo y relativismo?

-Tiene que ver con el relativismo y la permisividad de la sociedad contemporánea. Hemos perdido la jerarquía de los valores. Suena mal la palabra autoridad, porque se la confunde con autoritarismo. La diferencia es que al autoritarismo no se lo discute y a la autoridad sí. Yo quiero entrar en el aula y decir hoy vamos a estudiar a Arturo Capdevila, sin hacerme el payaso, como viene sucediendo pretendiendo conquistar a los chicos. Ellos nunca van a querer estudiar gramática, ni por más que uno use metodologías extrañas y atractivas. Yo no puedo preguntarles: ¿Qué prefieren: la escuela o ir a jugar a la pelota?

-¿La educación no puede ser placentera?

-Absolutamente. Si yo fuera ministro de Educación sacaría carteles en las calles para destruir ese mito. Muchachos: ir a la escuela no es placentero. Pero sin eso no pueden adquirir conocimientos, cultura, saber. Yo tengo que advertirle al alumno: Vas a encontrar cosas que te gustan porque encajan con tus vocaciones y hay otras que las tenés que estudiar sí o sí, te guste o no, porque a la sociedad no le gusta, por ejemplo, que escribas con faltas de ortografía. La revolución consiste en dejar de engañar a los chicos. Decirles la verdad. Nuestra juventud está resentida por todas las mentiras que ha recibido: mentiras políticas, mentiras económicas y también mentiras culturales.

-¿Cuáles son esas mentiras culturales?

-Se le ha dicho "vos vas a poder hacer lo que quieras". Toda esa permisividad es mentirosa. Los terribles aplazos de alumnos en los ingresos a las universidades y en los primeros años se producen porque no hubo una previa educación para el esfuerzo. La sociedad argentina no toma conciencia de las contradicciones de sus mensajes. Si uno pregunta: "¿Quiere usted que su hijo conozca algunos poemas de Borges, o cuentos de Horacio Quiroga, Marco Denevi?", los padres van a responder que sí. Pero si se les dice que los lean en su casa con usted, dicen: "Ah, no, así no". La escuela no es placentera, no es fácil, hay que trabajar, hay que hacer tareas en la casa. Un poco de tarea sábado y domingo no va a envenenar a nadie.
 

   
  Lunes 02 de septiembre de 2002 | Publicado en edición impresa
La Kinocefalia Pedagógica

 

 

Dr. Pedro Luis Barcia
Presidente de la Academia Nacional de Educación.


 

 
“Como nadie quiere estudiar, todo el mundo enseña”, dice el proverbio inglés. Menos riesgoso que enseñar es opinar sobre educación, por eso es que a esto se le animan muchos. Se sabe, todos los argentinos estamos habilitados a ello por haber padecido algún nivel de enseñanza. Incluso, demos un paso más: ¿por qué no proponer cambios en educación? El opinante nato nacional no opinará sobre física cuántica ni sobre espeleología, pero sobre educación, fútbol y política, sin aduana.

Autorizados por el uso, avanzo en una propuesta reformista. Se trata de la incorporación de una nueva asignatura pero de viejo ejercicio natural: la kinocefalia pedagógica. El nombre, de falso grecismo, es paquete (con este adjetivo revelo edad), ¿se lo entiende? Es la educación graduada por los movimientos de la cabeza. 

En mi pueblo había un borracho célebre, el viejo Recalde, que cada vez que iba a libar el vaso que le convidaba algún parroquiano en el bar de Orué, siguiendo con el recipiente lleno los puntos que señalaba, en el espacio decía: “Arriba, abajo, al centro y adentro”, y se embuchaba el denso tinto. Santo Tomás de Aquino habla de “la bodega vinaria del saber”, adonde conviene bajar en busca del producto. Hay vinos y vinos.

La materia propuesta supone que la cabeza del alumno debe orientarse en siete direcciones, cumpliendo con sus movimientos esenciales. El objetivo pedagógico es que el alumno maneje su cabeza y no que se la deje manejar. Que uno sea dueño de su propia cabeza y de sus direcciones es el objeto último de toda educación. Hay una actitud en la mayoría de nuestros muchachos que podríamos llamar de “perro de luneta”, que consiste en que no orientan su cabeza a voluntad sino que sus movimientos tienen que ver con los baches y accidentes del camino de la vida, y mueven su cabeza como el simpático perro de adorno de cabeza móvil en la luneta posterior del coche.(1)

 El primer movimiento prescrito para la cabeza  es hacia abajo. Mirar y ver dónde estamos parados. De qué base partimos. ¿Estamos apoyados en la realidad, o flotamos como nefelibatas sobre nubes? (2) Es adoptar una base realista firme. Es una mirada pragmática.

El segundo movimiento es orientar la cabeza hacia atrás, mirar por sobre el hombro. Así percibimos de dónde venimos, el camino recorrido, el personal propio y el común de los hombres. Es echar una mirada al pasado, que llamamos historia. En la medida en que retrocedemos en el tiempo tenemos mayor perspectiva de nuestra posición. Es, como dice Bergson, lo que hace el que salta en largo: retrocede unos cuantos metros para tomar mejor impulso y llegar más lejos.

Sin respaldo de lo vivido, de lo visto, de lo andado, de los metros recorridos, saltar en seco no nos lleva más allá de un metro o menos. Uno, al mirar atrás, ve por quiénes se ha visto acompañado y anticipado, y mata la estrechez mental argentina de pensar que todo comenzó con uno. Vivir consiste en ir encontrándose diversos padres y precursores (André Gide, dixit).

El tercer movimiento de la cabeza es la imitación de la del búho que, como tiene una solo cóndilo occipital (uno es universitario y puede hablar así) la hace girar en torno de su eje, 360º. El alumno ve en qué contexto está inserto. Ha ejecutado una re-volución, ha dado un par de vueltas en redondo, eso es etimológicamente revolucionar. ¿Qué efectos produce esto? Conocemos las circunstancias y sabemos dónde estamos situados. Percibimos con mayor nitidez lo que nos rodea: lo que está bien, lo confuso y lo que está mal. Entonces ahora sí se puede ser “revolucionario”: intentar cambiar la realidad a partir de la estimación que hemos hecho de cómo ella está. Para ser revolucionario primero hay que revolucionar. Este movimiento rotativo del lechuzón nos da una dimensión social.

El cuarto movimiento consiste en mirar, alternativa y cuidadosamente a la izquierda y a la derecha de sí. La izquierda, para una tradición cultural, es el extravío moral, y en lo ideológico, lo extremo revolucionario hasta lo ácrata; la derecha es el exceso de normativa ética, la muerte de la libertad moral y el autoritarismo político, hasta el totalitarismo. En el medio radica la virtud, dice la sentencia romana. Este ejercicio evita los extremos de signos opuestos y nos pone en un fiel de balanza calibrada.

El quinto movimiento de la cabeza es el más difícil, se asemeja al gesto de “qué me importa”: metemos la cabeza entre los hombros que se alzan. Consistiría en meter la cabeza hacia adentro: mirar dentro de nosotros. Ese viaje exploratorio al interior, de intranauta del propio espíritu es complejo. Mirar dentro de nosotros tiene dos dimensiones: el autoconocimiento y la reflexión, inclinarse dos veces sobre algo. Logramos conocer una dimensión psicológica.

El sexto movimiento de la testa consiste en mirar hacia arriba. Con él abordamos una doble dimensión: metafísica y religiosa del hombre. Nos lleva más allá de la naturaleza y nos religa. Pero no hay que alienarse con esta mirada, permaneciendo en ella, y recordar lo que el ángel, que la tenía clara, les dijo a los discípulos de Cristo que veían a su Maestro ascender a las alturas: “Varones de Galilea, ¿qué hacen mirando al cielo?” (Hechos de los apóstoles, I, 9-11). Enriquecidos de esa perspectiva cenital, se debe volver al mundo, y aterrizar, sin aterrarse, para redimir las estructuras terrenas.

El séptimo movimiento consiste en mirar hacia delante, a lo cercano y a lo distante, a lo que se nos muestra y a lo que se nos insinúa. (3) Esto facilita la lectura de los signos de los tiempos, por lo que podemos ventear algo de lo adveniente, y hasta ser medio proféticos. Esa es la mirada proyectual y utópica. La utopía radica en la propuesta a futuro de aquello positivo de lo que carecemos hoy y dibujamos el proyecto que es el camino en que nos empeñamos para lograr la tierra utópica.
 
En síntesis, si la kinocefalia pedagógica ha sido bien cumplida usted tendrá un egresado con la cabeza abierta, esponjosa, situada, flexible, centrada, utópica y proyectista, que sabe de dónde parte y a dónde quiere llegar. Lo que Montaigne llamaba “una cabeza más bien formada que llena”. Advierto al lector que la frase del padre del ensayo francés, en su contexto no se refiere originalmente al alumno sino al docente. La frase completa y mal interpretada dice: “Quisiera yo que (al niño) se le escogiera con cuidado un preceptor con la cabeza más bien formada que llena”. (4)

Colega docente, a nosotros apela: nadie puede enseñar lo que no sabe hacer: mover debidamente la cabeza. Por eso, los institutos de formación docente deberían colocar en el frontispicio, como la otra frase pitagórica, un lema que diga: “Nadie entre aquí si no sabe mover sensatamente la cabeza”.
   
  Notas
1.- Están los que cumplen con la explicación del padre al chico que le preguntaba: “¿Por qué se mueve la veleta? El padre, político argentino, le respondió: “Para indicar al viento hacia donde debe soplar”.
2.- El término lo aplicó Aristófanes. Y un coplista argentino lo utilizó: “Ten cuidado donde pisas/ no seas nefelibata/ porque en las nubes también/ se puede meter la pata”.
3.- McLuhan nos advertía, ya hacia 1970 que: “Manejamos hacia delante mirando por el espejo retrovisor”.
4.- De la educación de los niños, Essais, Libro I, XXV. Creo acertado traducir lo de “faite” como “formado” o “bien dispuesto”, más que como “hecho”.
-------------------------------Maestros en Funciones
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-------------------------------EnCanto Eurekiano
EnCanto


1925              RECUERDOS DEL FUTURO              2013

Dice Víctor Mercante en 1925…

EL MÉTODO ACTIVO:
formar la aptitud para hacer descubrir, comprender, clasificar e inventar.

El espíritu de la nueva pedagogía diverge de la antigua en que es el niño quien observa, interpreta y hace, no el maestro. En que el maestro dirige estas actividades, no las sustituye.
Es la locomotora la que hace el recorrido, no el riel. El riel evita que descarrile y las consecuencias del accidente.
El maestro evita que se observe mal, se piense mal y se haga mal, cuando esto comprometiera el éxito que se busca u ocasionara gastos inútiles de energía.

 
Metodología especial de la enseñanza primaria.
Buenos Aires, Cabaut y Cía, 1925.
----------------------------EL LEGADO BELGRANIANO

La Asamblea General Constituyente resolvió premiar a los vencedores de la batalla de Salta, tanto a jefes y oficiales como a suboficiales y soldados, declarándolos “Beneméritos en alto grado” y entregándoles un escudo de oro, plata y paño, respectivamente. Este escudo está orlado de palma y laurel, encerrando la inscripción: “La Patria a los vencedores de Salta”.
Para el general Belgrano, un sable con guarnición de oro y en la hoja grabado: “La Asamblea Constituyente al Benemérito General Belgrano”, además “la donación en toda propiedad de la cantidad de cuarenta mil pesos señalados en valor de fincas pertenecientes al Estado”. (1)

Belgrano, en un gesto que lo enaltece, escribió de inmediato al gobierno el 31 de marzo, a fin de que esa suma fuera destinada a la creación de cuatro escuelas públicas, de primeras letras, en Tarija, Jujuy, Tucumán y Santiago del Estero. Se sentía honrado por aquella consideración pero hizo la siguiente reflexión, guiado por su interés por el bien público: (2)

“…nada hay más despreciable para el hombre de bien, para el verdadero
patriota que merece la confianza de sus conciudadanos en el manejo de
los negocios públicos que el dinero o las riquezas, que éstas son un
escollo a la virtud, y que adjudicadas en premio, no sólo son capaces
de excitar la avaricia de los demás, haciendo que por principal objeto de
sus acciones subroguen bienestar particular al interés público, sino que
también parecen dirigirse a lisonjear una pasión seguramente
abominable en el agraciado…”

El gobierno aceptó el ofrecimiento de Belgrano y éste remitió, como lo había prometido, el reglamento que debería regir a las cuatro escuelas, siguiendo la influencia de grandes pensadores italianos y españoles, especialmente Condillac y el abate Genovesi.

 

1- Instituto Nacional Belgraniano, General Belgrano .Apuntes Biográficos 2da. edición. Buenos Aires, 1996, p.76.
2- Instituto Nacional Belgraniano. General Belgrano. Apuntes biográficos, op. cit., p. 77.

http://www.manuelbelgrano.gov.ar/belgrano_escuelas_legado.htm

 

---------------------------"FRACTALES DE AUTOR"
  Profesora Mariana Talamonti Baldasarre
  MÓDULO III - Grupo de 3º y 4º E.S.
Viernes de 18.30 a 20.00 hs

Se dijo acerca de la curva copo de nieve de Koch:

Lo que más me impresiona de todo en esta curva es que cualquier parte es similar al todo.
Para tratar de imaginarla de la manera más completa posible, debe advertirse que cada pequeño triángulo de la construcción contiene la forma del todo reducida por un factor apropiado. Y éste contiene una versión reducida de cada pequeño triángulo, que a su vez contiene la forma del todo aún más reducida, y así sucesivamente hasta el infinito…Es esta autosimilitud de todas sus partes,
por pequeñas que sean, lo que hace que la curva parezca tan maravillosa.
Si apareciera en la realidad, no sería posible destruirla sin eliminarla por completo, ya que de otro modo no dejaría de alzarse una vez más de las profundidades de sus triángulos, como la vida del universo mismo.
Escribió Ernesto Césaro (matemático italiano 1859-1906).

Y así queda descripta la esencia de estos maravillosos objetos no- euclidianos, si
queda una parte de ellos, esa parte conserva la esencia del fractal y de ese modo podrá regenerarse así mismo.
¿Y qué nombre le pondremos?...
Acuñé el término fractal a partir del adjetivo latino fractus. El verbo latino correspondiente, fragere, significa “romper”, crear fragmentos irregulares…¡qué apropiado para nuestras necesidades!...que, además de “fragmentado” (como en fracción o refracción), fractus también signifique “irregular”, y que ambos sentidos se preserven en fragmento.


Benôit Mandelbrot

 

En este viaje, vía fractal, pretendemos:

* Llegar al espacio a partir de la construcción de fractales tales como el copo de nieve, el fractal de Cantor, el triángulo de Sierpinski y otros.
* Descubrir, luego de una observación detenida, aquella esencia de la que habla Césaro, la célula generadora del fractal.
* Advertir su presencia en la literatura.
* Indagar qué fractales nos presenta la Naturaleza.
* Descubrir las relaciones matemáticas que presentan.

Sin más, nos adentramos a este mundo fascinante a partir de un cuento que nos regaló a todos el Prof. Alfredo Raúl Palacios, su autor.

Mariana Talamonti Baldasarre


fractales3

Fractales1

Fractales2
---------------------------BLOQUES DIENES
solidos
--------------------------SÓLIDOS PLATÓNICOS

solidos

--------------------------BAJO LA MIRADA DE HORUS

La Profesora Mariana Talamonti Baldasarre, participó en la IX CAREM (Conferencia Argentina de Educación Matemática) que tuvo lugar en Villa María, Córdoba, los días 7-8-9 de octubre. Su ponencia sobre fracciones -destinada docentes de los niveles básico o medio- tiene como título el sugerente nombre "BAJO LA MIRADA DE HORUS".
E
l propósito de la profesora es mostrar que el juego es un asunto muy serio, también para el aprendizaje en la matemática.

A modo de resumen, estas líneas:

“…Y no mencionó el nombre de Zenón de Elea.(…)Vamos a suponer un cuarto de hora. Pero antes de que un cuarto de hora pase, tienen que pasar siete minutos y medio, pero antes tienen que pasar tres minutos y una fracción, y antes de que pase la fracción tiene que pasar otra, pero como el número de fracciones es infinito resulta que se saca como consecuencia que no puede pasar nunca un cuarto de hora…”

El aprendizaje dado en un ámbito de juego favorece el desarrollo de las estructuras del pensamiento y posibilita así la obtención de más y mejores herramientas para adaptarse al mundo en general.

Todo juego es en sí mismo una estructura que consta de piezas y reglas que rigen los movimientos de éstas, en el cual cada jugador será el encargado de desarrollar sus propias estrategias y modificarlas para  mejorarlas.

El juego, en matemática, debe brindar al alumno oportunidades para probar, experimentar, generalizar, pensar más allá; debe generar situaciones abiertas que presenten alternativas para que luego ejercite la toma de decisiones.

Pretendemos aquí proponer actividades para desarrollar capacidades tales como: observar, comparar, diferenciar, seriar, abstraer, para al fin clasificar y crear enlaces entre las diversas representaciones de una misma fracción.

La puesta en marcha se hará a través de diversas actividades lúdicas que serán finalmente  relacionadas con un mito del Antiguo Egipto. Vale resaltar que es la construcción del material de cada juego la que posibilita ir incorporando las nociones nuevas y repasando los contenidos previos.

 

PALABRAS CLAVE: JUEGO. FRACCIÓN. EGIPTO. ENSEÑANZA- APRENDIZAJE

Borges, Jorge Luis en La Metamorfosis: Franz Kafka. (1991)  Página: 130.Buenos Aires. Orión.

--------------------------Medio Pan y un Libro

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Federico García Lorca, "Medio pan y un libro"...

Alocución de Federico García Lorca al pueblo de Fuente Vaqueros (Granada) en septiembre de 1931:

"Cuando alguien va al teatro, a un concierto o a una fiesta de cualquier índole que sea, si la fiesta es de su agrado, recuerda inmediatamente y lamenta que las personas que él quiere no se encuentren allí. «Lo que le gustaría esto a mi hermana, a mi padre», piensa, y no goza ya del espectáculo sino a través de una leve melancolía. Ésta es la melancolía que yo siento, no por la gente de mi casa, que sería pequeño y ruin, sino por todas las criaturas que por falta de medios y por desgracia suya no gozan del supremo bien de la belleza que es vida y es bondad y es serenidad y es pasión.

"Por eso no tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos, y por eso estoy aquí honrado y contento de inaugurar esta biblioteca del pueblo, la primera seguramente en toda la provincia de Granada.

 

"No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.

"Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros? 

¡Libros! ¡Libros! Hace aquí una palabra mágica que equivale a decir: «amor, amor», y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso Fedor Dostoyevsky, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita; y pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: «¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!». Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida.

"Ya ha dicho el gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más verdaderos de Europa, que el lema de la República debe ser: «Cultura». Cultura porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz".

(A PUNTO DE CUMPLIRSE 80 AÑOS DE AQUEL DISCURSO, CUALQUIER SEMEJANZA CON LA ACTUALIDAD, NO ES PURA COINCIDENCIA).

 

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